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SALUD   martes | 17-01-2017 | 08:45
Recomiendan medidas para evitar golpes de calor, quemaduras de piel y brotes de diarreas

En verano aumentan los riesgos de enfermar, sobre todo en aquellos lugares donde no cuentan con una adecuada manipulación de los alimentos o provisión de agua segura, y también por la exposición a elevadas temperaturas.


El ministerio de Salud y Desarrollo Social recordó que en los meses calurosos aumentan los riesgos de contraer enfermedades diarreicas, sufrir golpes de calor o quemaduras en la piel. Desde la cartera sanitaria se recomendó hidratarse, consumir frutas y verduras, evitar el sol directo entre las 10 y 16, consumir agua segura y realizar una adecuada conservación (refrigeración) y manipulación de los alimentos.

Desde la dirección de Epidemiología de la subsecretaría de Salud realizan la prevención y el control -a partir de la vigilancia epidemiológica- para detectar brotes de diarreas, incluyendo diarrea aguda, Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), cólera e infecciones alimentarias.

Generalmente, este tipo de cuadros se presentan en niños menores de 5 años, sobre todo entre los seis meses y dos años de edad, como consecuencia de la exposición a alimentos o agua contaminada, así como también por una higiene personal y ambiental deficiente.

Las consecuencias que puede dejar esta enfermedad son: desnutrición, disminución del crecimiento y alteración del desarrollo cognitivo. El 85% de las muertes por diarreas agudas se producen en menores de un año.

Para evitar la diarrea es importante disponer de fuentes de agua segura, destinada al consumo humano, fomentar la higiene personal y domiciliaria, lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de manipular los alimentos y después de ir al baño.

En lo posible se deben detectar precozmente los signos y síntomas de la deshidratación, mantener una alimentación rica en nutrientes, separar siempre los alimentos crudos de los cocidos, conservar los alimentos en recipientes separados para evitar el contacto entre sí, fomentar la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y la vacunación contra Rotavirus.

Se deben cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pollos, huevos y pescados; para los alimentos a base de carne picada, cuidar que no queden partes rojas en el interior; hervir los alimentos como sopas y guisos para asegurarse que ellos alcanzaron 70°C y recalentar completamente la comida cocinada, no dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de dos horas; enfriar lo más pronto posible los alimentos cocinados y los perecederos (preferentemente bajo los 5°C); mantener bien caliente la comida lista para servir (arriba de los 60°C); no guardar las comidas preparadas por mucho tiempo, ni siquiera en la heladera; no descongelar los alimentos a temperatura ambiente.

En verano es recomendable no exponerse al sol durante mucho tiempo y no hacer ejercicio en ambientes calurosos o con poca ventilación, ya que puede llevar a la pérdida de agua y sales esenciales del cuerpo impidiendo el buen funcionamiento del mismo. También se recomienda no exponerse al sol de 10 a 16.

Los síntomas del golpe de calor son: fiebre, sed intensa, sensación de calor sofocante, piel seca, mareos o desmayo, dolor de estómago, falta de apetito y náuseas, dolor de cabeza y desorientación. En los bebés, también puede observarse la piel irritada por la transpiración en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y en la zona del pañal, irritabilidad y llanto.

Si bien cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, los más vulnerables son los bebés, los niños pequeños, los mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y diabetes.

Para evitarlo se debe tomar abundante agua durante todo el día, reducir la actividad física, ingerir frutas y verduras, y evitar comidas muy abundantes. También se debe evitar consumir bebidas alcohólicas o muy azucaradas; protegerse del sol y permanecer en espacios ventilados.

En el caso de los bebés, el consejo es darles el pecho con mayor frecuencia, mojarles el cuerpo, y si tienen más de 6 meses, darles agua fresca apta para el consumo.

En caso de que aparezcan síntomas concurrir al médico, intentar baja la temperatura del cuerpo con paños fríos o con un baño en agua helada, ingerir agua fresca, permanecer en un lugar fresco y ventilado y no consumir medicamentos antifebriles.

Además de golpes de calor, la exposición al sol puede causar quemaduras en la piel, por esa razón se deben evitar las horas de mayor radiación y observar la sombra propia: si es corta o no se ve, significa que hay que resguardarse del sol.

También hay que mantener a los niños menores de un año a la sombra y nunca exponer a bebés menores de 6 meses, ni siquiera con protector solar; usar ropa clara, sombrero o gorra para proteger la piel y los ojos del sol; aplicar filtro solar siempre con un factor de protección de 15 o más y reponerlo cada 2 horas.

Ante cualquier caso de necesidad, comunicarse con el sistema de emergencias médicas al número de teléfono gratuito 107 y reportar la situación.
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