Enrique Araya, uno de los habitantes más viejos de la ciudad celebra sus 98 años.
Llegó a Zapala a los 25 años, trabajó en Vialidad y de albañil durante toda su vida. Hoy recuerda como era la ciudad en aquel entonces y festeja junto a sus seres queridos un nuevo año. “Hice todo lo que quería hacer, no me queda nada por cumplir”, afirma.